En marzo, la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Raquel Buenrostro, reveló que recibió la instrucción del presidente, Andrés Manuel López Obrador, de empezar a trabajar en una nueva reforma fiscal.
También empezó a operar el Grupo de Trabajo para la Transición Hacendaria encargado de elaborar una propuesta de reforma fiscal para 2022.
La funcionaria adelantó que ésta no consistirá en aumentar los impuestos, sino en facilitar el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Hay que recordar que el presidente López Obrador ha prometido en varias ocasiones no crear ni aumentar impuestos en los primeros tres años de su gobierno.
Hasta el momento, no se saben muchos detalles sobre el contenido de una posible reforma. De acuerdo con La Política Online, la reforma que se discutirá “es la que propone Raquel Buenrostro, que le ganó la partida a Arturo Herrera y Gabriel Yorio”. Mientras que estos últimos proponían aumentar los impuestos,
El SAT está perfilando una propuesta que simplifique el pago de impuestos y ajustes al marco fiscal legal para evitar interpretaciones diversas; en contraste, lo que no está en el radar es una reforma como las de sexenios anteriores “que le pegue al mismo grupo de personas, al mismo grupo que ha absorbido todas las crisis”
Las primeras estimaciones apuntan a que la reforma fiscal de carácter administrativo generaría 200 mil millones de pesos “como primer saque”, lo que representa alrededor de 1 punto del PIB, estimó en conferencia de prensa para dar a conocer la publicación de Tasas Efectivas de Impuesto sobre la Renta de Grandes Contribuyentes.
Arturo Herrera, secretario de Hacienda, dijo que la reforma podría entrar en vigor en 2022. Para que esto pase, debe ser aprobada en el próximo periodo de sesiones del Congreso en septiembre.